Superándome.
Una pared con grietas solo necesita un pequeño empujón para destrozarse y eso fue lo que sucedió. Y aun así, con todo el dolor que sentí, seguía esforzándome, seguía dando todo de mi misma para conservar una amistad que cruzara océanos, una amistad más fuerte que nosotros pero como al inicio el esfuerzo fue en una sola dirección.
Tal vez tenía razón y no era el momento, tal vez me precipité pero tras dos rechazos, mi dignidad en el piso y un corazón hecho pedazos siento como si una parte de mi hubiera muerto, y aún con ello parece que no pierdo la esperanza... Fue donde pensé que lastimarme no resuelve nada, pensar en ello día con día tampoco y mucho menos tenerlo en un pedestal porque así era.
Suena dramático, suena exagerado e ilógico creer que se puede amar a alguien en tres meses pero así fue; lastima que no fue mutuo... ahora me doy cuenta que no funcionó no porque no fuera suficiente sino porque eramos diferentes, todo parecía un sueño, realmente no lo conocía y cuando una parte escondida de mi personalidad salió a la luz, le abrió los ojos... ¿Porqué no habrá hecho lo mismo conmigo? En vez de darme cuenta que no significaba lo mismo, que debía acabar, perdoné y seguí, incluso me esforcé el doble aunque veía la pared en la que me golpearía. Y mi corazón dice que lo seguiría haciendo, estúpido! Aun creo que si me quiso y que no quería que esto me hiciera daño.
Lo intensa que soy con mis sentimientos me hicieron aprender a golpes que no debo ilusionarme con palabras sino con hechos, que debo tomar las cosas con más calma y que las personas pueden no ser lo que creía y esta bien. Me enseño que no debo mendigar afecto y cuanto duele el rechazo. Pero más que todo esta experiencia me enseño que debo aprender a amarme a mi misma ya que nadie debería esforzarse tanto por una relación fallida.
Comments
Post a Comment