Cuentos de hadas
Dejé de creer en cuentos de hadas cuando abrí los ojos. Que quien veí perfecto para mi, con todas sus imperfecciones, cambio sus colores y se pintó como era, cuando entendí que ese amor tan grande que sentí no era más que una niebla que pasaba por mis ojos.
22 días, vamos en una cuenta regresiva en busca mi libertad porque aunque haya abierto los ojos siempre ese recuerdo vivirá en mi mente, porque esas heridas no fueron suficientes para borrar una sonrisa... no digo que el amor permanezca porque para ello se requiere no estar rota y lamentablemente aun trato de unir mis pedazos, pero si que aun volvería a pasar ese dolor tan grande por ver a esa persona una ultima vez.
¿Qué me pasa? Guardando una esperanza... auto-engaño! Los cuentos de hadas no existen, la vida es una montaña rusa llena de ciclos y como todo juego, se termina. Un buen recuerdo es lo que queda, esperar si la vida da suficientes vueltas y llegamos de nuevo al mismo sitio aquel que se veía de los colores del arcoiris o a un lugar cromáticamente distinto donde las amistades reales surgen; aunque sé bien que no todos los finales son así de felices y probablemente eso es lo que me espera.
Es tiempo de creer en lo real, creer en mi y no volver a cometer los mismos errores. Es muy duro, lo ha sido todo el camino pero la vida me ha demostrado que no estoy sola, me tengo a mi misma y a personas reales que, dentro de sus posibilidades, siempre quisieron lo mejor para mi. Esas son las personas que se deben conservar, aquellas que sin importar el panorama se muestran como son.
Es fácil pensar lo peor de las personas, pero sé bien que el es del tipo que mencionaba antes... del tipo que no le gusta herir.
Dejar de creer en cuentos de hadas y de pintarlo como el malo me hacen crecer como persona y buscar cosas mejores.
22 días, vamos en una cuenta regresiva en busca mi libertad porque aunque haya abierto los ojos siempre ese recuerdo vivirá en mi mente, porque esas heridas no fueron suficientes para borrar una sonrisa... no digo que el amor permanezca porque para ello se requiere no estar rota y lamentablemente aun trato de unir mis pedazos, pero si que aun volvería a pasar ese dolor tan grande por ver a esa persona una ultima vez.
¿Qué me pasa? Guardando una esperanza... auto-engaño! Los cuentos de hadas no existen, la vida es una montaña rusa llena de ciclos y como todo juego, se termina. Un buen recuerdo es lo que queda, esperar si la vida da suficientes vueltas y llegamos de nuevo al mismo sitio aquel que se veía de los colores del arcoiris o a un lugar cromáticamente distinto donde las amistades reales surgen; aunque sé bien que no todos los finales son así de felices y probablemente eso es lo que me espera.
Es tiempo de creer en lo real, creer en mi y no volver a cometer los mismos errores. Es muy duro, lo ha sido todo el camino pero la vida me ha demostrado que no estoy sola, me tengo a mi misma y a personas reales que, dentro de sus posibilidades, siempre quisieron lo mejor para mi. Esas son las personas que se deben conservar, aquellas que sin importar el panorama se muestran como son.
Es fácil pensar lo peor de las personas, pero sé bien que el es del tipo que mencionaba antes... del tipo que no le gusta herir.
Dejar de creer en cuentos de hadas y de pintarlo como el malo me hacen crecer como persona y buscar cosas mejores.
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